El cerebro humano, debido a su evolución, prioriza la supervivencia sobre la felicidad. Emociones como miedo, ansiedad y tristeza fueron cruciales para adaptarse y superar amenazas. Aunque útiles en el pasado, esta predisposición a detectar peligros y el sesgo de negatividad pueden aumentar la ansiedad en el mundo moderno. Entender estos mecanismos es clave para equilibrar seguridad y bienestar emocional.